Entradas populares
-
¿Cómo coño quieren que me porte bien? Si de pequeña veía que Tarzán andaba desnudo, Cenicienta llegaba a media noche, Pinocho mentía, Batma...
-
Su sonrisa me prometió hace tiempo que dependería de mí, que la distancia solo serían números al azar que luchan contra algo con lo que no p...
-
Soy esa chica que finge su sonrisa y aparenta ser fuerte. Pero que todos los dias continua rompiendose por dentro, esa que sonrie y parece q...
-
Con cada apariencia tuya, cegando mis ojos. Apenas puedo recordar la ultima vez que sentí algo que hice. Tú eres un ángel disfrazado.
-
Sé exactamente lo que quiero hacer dentro de 10 años, pero no sé que ropa me pondré mañana. No recuerdo lo que comí ayer pero recuerdo perf...
-
Las cosas espontáneas son así, que nacen poco a poco, sin querer. Sin tener nada premeditado. Pero luego ocurre, que aparece un "algo...
sábado, 6 de agosto de 2011
Solo 2.
Las cosas espontáneas son así, que nacen poco a poco, sin querer. Sin tener nada premeditado. Pero luego ocurre, que aparece un "algo" inexplicable, que va cobrando fuerza. Y fíjate cómo son las cosas, que a veces el “algo” no significa lo mismo para dos personas. Entonces, una de ellas queda dañada... pero ninguno de los dos tiene la culpa. Siguen la fuerte llamada del “algo”. Y se dejan llevar para ver qué sucede. Recorren los rincones de sus cuerpos, buscando, experimentando, saboreando ese algo. Permitiéndose sentir... Y como todo lo que emociona permanece, no se cansan. Continúan jugando. Esa persona dañada, confunde el juego con amor. Y la que no se daña pero está presente, piensa que se trata de complicidad. Es un juego sin reglas. Es un mundo detenido mientras se lanzan los dados. Y cuando se acaba el encuentro, ni es complicidad, ni es amor. Sólo es lo que es... los sentimientos de los dos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario